Sostenibilidad

Integrar‌ ‌la‌ ‌sostenibilidad‌ ‌desde‌ ‌el‌ ‌ADN‌ ‌corporativo‌ ‌ ‌

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Por: Ignasi Garreta, Director de Recursos Humanos de Grupo Pintaluba – España

Experto en desarrollo organizacional y gestión del talento. Ha liderado proyectos estratégicos de recursos humanos en diferentes compañías multinacionales y familiares. Actualmente compagina su rol como Director de Recursos Humanos en el Grupo Pintaluba con colaboraciones  en consultoría de organización, cultura de empresa y personas.

Es lógico pensar que no se puede dar solución a los problemas sociales y ambientales del planeta exclusivamente a través de los gobiernos y entidades sin ánimo de lucro; ya que en el reto de asegurar las necesidades del presente, sin comprometer las necesidades de futuras generaciones, la persona a nivel individual y las organizaciones tienen un protagonismo esencial. Respecto a estas últimas, la sociedad considera que  basar su  éxito en el beneficio exclusivo del accionista, sin tener en cuenta el impacto social y ambiental que generan, es cuanto menos cuestionable y en un entorno, donde el cliente tiene más que nunca el poder de concederles el éxito o el fracaso, la sostenibilidad se ha consolidado como un valor fundamental.

Durante el periodo de pandemia, se  ha acelerado en las organizaciones la apuesta por la sostenibilidad, y aunque  antes o después,  el virus COVID-19 desaparecerá, pero el cambio climático y sus consecuencias negativas seguirán, y como afirma la ONU, las empresas serán el agente imprescindible para el logro de los objetivos de desarrollo sostenible. 

Por esa razón, y dado que el cliente lo exige, las empresas han llevado a cabo esfuerzos de adaptación a un nuevo modelo, tratando de orientar su marca y su imagen hacia la sostenibilidad; pero ¿cómo adaptarse a nivel interno a esta corriente que llegó para quedarse? ¿Cómo gestionar nuestros procesos organizacionales y a nuestros colaboradores hacia la sostenibilidad?

Recuerdo como tiempo atrás los candidatos a los que entrevistaba, solían preguntar y comparar sobre paquetes salariales, planes de desarrollo, ambiente laboral u otros aspectos clave a la hora de valorar un nuevo proyecto profesional. Valoraban la marca de la empresa y el título del cargo a ocupar como factores clave; los profesionales de Recursos Humanos,  solíamos incidir en el beneficio individual que el candidato tendría si se sumaba a nuestro equipo.

Durante los últimos años vemos cómo de entre todos los factores que el candidato pone en la balanza, los valores y el propósito de la empresa tienen un peso cada vez mayor; por lo tanto son las mismas organizaciones que “con alma” integran la sostenibilidad en su cultura corporativa, las que atraerán y retendrán al mejor talento. 

 El candidato pone en la balanza, los valores y el propósito de la empresa, estos tienen un peso cada vez mayor.

Y en este entorno, como lo está siendo en los procesos de digitalización, es donde RRHH juega un papel clave, promoviendo una cultura corporativa basada en valores reales. Es entonces el momento de  preguntarnos: 

  • ¿Dispone nuestra organización de  una buena marca como empleadora a efectos de sostenibilidad? 
  • ¿Un candidato o un colaborador  actuaría como “embajador” de nuestro modelo de empresa, dando a conocer externamente la implicación de nuestra compañía a efectos medioambientales?
  • ¿Disponemos de políticas integradas de ESG y de RSC en nuestra organización?
  • ¿Nuestros procesos de selección tienen  en cuenta las competencias de los candidatos en lo que a sensibilidad hacia la sostenibilidad se refiere? 
  • ¿Se explica al candidato adecuadamente el valor social que aporta y exige la organización?
  • ¿Queremos una organización social y medioambientalmente responsable? 

¡Contratemos gente cuyo perfil cuente con soft skills orientados hacia la sostenibilidad!

  • ¿Tenemos protocolos internos  adecuados como el teletrabajo o el estudio de fórmulas que minimicen el impacto que supone el desplazamiento diario de nuestros colaboradores? 
  • ¿Fomentamos los proyectos medioambientales internos, como podría ser el reciclaje o el ahorro energético, el control adecuado de los residuos, en los que participen nuestros empleados? 
  • ¿Tenemos implementada una política de comunicación interna que publicite y promueva las actitudes sostenibles de nuestros empleados? Como es al respecto, nuestro márketing interno?. 
  • ¿Desarrollamos nuestros equipos mediante proyectos formativos que fomenten  los valores de la empresa?
  • ¿Somos conscientes de la mejora en el engagement de nuestros colaboradores si fomentamos proyectos de responsabilidad social y medioambiental corporativos?

Es el momento en que los Departamentos de Recursos Humanos analicemos nuestra estrategia y gestionemos internamente con sensibilidad medioambiental y social. Las empresas ya saben que no hay futuro sin un modelo sostenible; por lo tanto diseñemos también una política interna de sostenibilidad adecuada y hagamos que nuestros colaboradores se alineen a ella y lograremos una cultura corporativa no “estética” sino real, que sin duda redundará en los resultados.