Editorial Centro RS

2001 1126 Edición 94

Francisco “Pacho” Herrera, mi genial profesor de Pensamiento Social Contemporáneo, abogado rosarista, fallecido en un absurdo accidente de tránsito en cercanías de Villa de Leyva, nos insistía en que comprendiéramos que las crisis y los problemas hay que transformarlos en inmensas oportunidades para hallar respuestas y soluciones.

Esa capacidad de reflexionar (encadenar pensamientos inteligentes) nos hacen ser más seres humanos y nos alejan de otras especies que actúan instintivamente. 

Como sociedad, tenemos grandes oportunidades frente a la crisis debida a la Covid-19, me gustaría mencionar algunas, aunque sé que este listado puede quedarse corto:

  • La humanidad ha podido movilizarse rápido en procura de hallar vacunas. Eso indica que ante una calamidad, podemos realizar cambios universales a una velocidad que antes no concebíamos. ¿Qué tal si hacemos y actuamos del mismo modo frente al calentamiento global? 
  • Debido a la pandemia, la mayoría de los gobiernos del mundo recurrieron a la renta básica universal para paliar a los menos favorecidos y a los más afectados. ¿Por qué no aceleramos el fin de la pobreza y acercamos más las políticas económicas y sociales para conseguir mayor equidad?
  • La tecnología ha sido fundamental en estos tiempos para que los muchos sectores económicos no quiebren (incluso algunos han crecido, gracias a sus diversas herramientas). Con los avances que esta conlleva, ¿qué tal acelerar los procesos de educación a través de la virtualidad, especialmente en la ruralidad?

Es un momento histórico para evolucionar en el modelo de desarrollo que ha primado desde las últimas revoluciones industriales, una oportunidad única para la humanidad, diría Pacho Herrera, para realizar las transformaciones políticas, económicas y sociales que garanticen la continuidad de la especie humana sobre este planeta, “nuestra casa común”.

Es de resaltar que nada de lo anterior se consigue sin un liderazgo ético, constructivo, incluyente, justo y equitativo. Cinco sustantivos fundamentales para un futuro con esperanza; sin ellos, como norte, el trabajo será débil y pobre. No será fácil pero ahora, por primera vez, tenemos las herramientas para enderezar la historia. Depende de nosotros aprovecharlas.

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